jueves, 18 de febrero de 2010

LA ESCASEZ DE AGUA EN EL MUNDO: PROBLEMAS PRESENTES Y FUTUROS

LA ESCASEZ DE AGUA EN EL MUNDO:
PROBLEMAS PRESENTES Y FUTUROS


David Espín Sánchez



INDICE

1. Antecedentes

2. Objetivos

3. Metodología

4. Introducción
4.1 Características y repartición de las aguas mundiales
4.2 Repartición del agua dulce en el mundo
4.3 Modificación de los sistemas naturales de suministro (acuíferos)
4.4 Los acuíferos como suministradores de agua

5. Características generales de la sequía
5.1 ¿Qué se entiende por sequía?
5.2 Tipos de sequía
5.3 Índices para cuantificar las sequías

6. La sequía en el mundo y tendencias futuras
6.1 Sequía en España
6.2 Sequías en el resto del planeta
6.3 El futuro, y la mayor escasez de agua

7. Impactos de la sequía
7.1 Impactos económicos
7.2 Impactos ambientales
7.3 Impactos sociales

8. Mitigación de las sequías
8.1 ¿Qué puede hacerse?

9. Conclusiones ¿Está la sociedad condenada a la catástrofe?

10. Bibliografía


ANTECEDENTES

La escasez o falta de agua, es decir, la sequía, es un fenómeno con el que han tenido que convivir todas las generaciones desde tiempos inmemoriales hasta nuestros días.
Por ello la preocupación por este tema siempre ha sido máxima, debido a todas las repercusiones ambientales, económicas, sociales que conlleva.
Así pues, en la actualidad, la población vive pendiente del acontecimiento más importante, que no es otro que el cambio climático, pero se olvida de problemas igual de importantes, en los que en ningún momento se puede sobrepasar el límite, y en los que la población no está bien informada, como son los problemas de desertificación, pérdida de biodiversidad (deforestación)… y el problema de la falta de agua, que en este trabajo se intenta abordar.

Así pues son muchísimos los autores que a través de publicaciones en revistas especializadas intentan informar a la población de que el agua no es un bien eterno, y que de seguir este ritmo, y más aún si la población sigue creciendo a ritmos desorbitados, el problema del agua, puede desencadenar en una guerra, como sugieren muchos autores.


OBJETIVOS

Este trabajo intenta poner de manifiesto la grave situación actual mundial del agua, y más concretamente de su escasez.

El objetivo de este trabajo no es otro que estudiar y a su vez entender e interpetar como se encuentran los recursos hídricos en el planeta y las previsiones de futuro, que no son nada optimistas.

Así pues a través de la realización de este documento escrito será posible saber en que consisten las sequías, sus repercusiones, (tanto económicas, políticas, sociales, ambientales…), los índices para poder cuantificarlas, en que lugares del planeta están siendo más perjudiciales, y por supuesto, y uno de los grandes objetivos de la humanidad, que son las acciones, medidas, soluciones, para poder mitigar o en cierta manera no agravar las sequías.


METODOLOGIA

Al ser el estudio tratado en este documento, un problema actual, la información en libros es escasa, y esta muy desactualizada. Por ello los artículos recientes, la gran mayoría se encuentran en páginas especializadas en formato PDF que son fácilmente descargables.

Así pues a la hora de realizar este trabajo la gran mayoría de información de este documento ha sido proporcionada de Internet, y una información más escasa de fuentes escritas, recurriendo a prensa nacional (El país, Público, El Mundo), y revistas especializadas como National Geographic…


RESULTADOS

1. INTRODUCCION

1.1 Características y repartición de las aguas mundiales

El agua es un recurso de inestimable valor, todas las formas de vida en la tierra dependen de ella. También forma parte de muchas de las actividades económicas, como la agricultura, ganadería, industria, obtención de energía, ocio…, por lo que condiciona el desarrollo económico con sus consecuencias sociales y políticas. Y, aunque su presencia en la Tierra es muy abundante, casi dos terceras partes están cubiertas por agua, no toda ella es apta para el consumo humano y por supuesto no toda la población mundial tiene el mismo acceso a este recurso1 (GONZALEZ GARCIA J.A, ENRIQUE GARCIA C. 2009).
El 71% de la superficie del planeta está cubierta por agua, cuyo volumen se estima en 1460 millones de kilómetros cúbicos; sin embargo, grandes regiones carecen de ella debido a una distribución muy poco homogénea. En la actualidad, esta proporción irregular se ha incrementado por las alteraciones climáticas, la contaminación y el uso irracional del líquido.

Del volumen total de agua en el planeta, el 97.5 % es salada y está contenida en los mares y los océanos. Tan solo el 2.5 % restante es agua dulce y casi toda se encuentra almacenada en los casquetes polares de la Antártida y Groenlandia, y como agua subterránea fósil, así pues la más accesible está concentrada en ríos, lagos y embalses, y representa el escasísimo porcentaje del sólo 0.007% de toda el agua de la tierra. De esta porción, el 87 % se emplea para la agricultura. Así pues, la cantidad de agua dulce es muy pequeña y las necesidades aumentan conforme crece la población mundial, pues es un hecho de que la población en las últimas décadas crece a un ritmo desorbitante, y que según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) superará los diez mil millones de habitantes en el año 2050.
El agua es un recurso esencial para la vida, además del soporte del desarrollo económico y social de cualquier país; también es un elemento fundamental para los ecosistemas y base para la sustentabilidad ambiental. La distribución del agua en el ámbito mundial y regional es desigual: mientras en algunas regiones es abundante, en otras es escasa o inexistente.

La disponibilidad del agua depende de la dinámica del ciclo hidrológico, en el cual los procesos de evaporación, precipitación, transpiración e infiltración dependen del clima, de las características del suelo, de la vegetación y de la ubicación geográfica. El hombre ha alterado el ciclo del agua para satisfacer las crecientes necesidades de la industria, la producción de alimentos y en general las necesidades de la población y de sus patrones de consumo, cada vez menos sustentables. Por ello es necesario hacer un mejor aprovechamiento del agua, por ejemplo en la agricultura.

1.2 Repartición del agua dulce en el mundo

Como decíamos anteriormente la disponibilidad de agua depende de la dinámica del ciclo hidrológico. Éste no ofrece garantías a la población, pues las precipitaciones están muy mal repartidas. Unas tres cuartas partes de las precipitaciones anuales caen en zonas que contienen menos de un tercio de la población mundial. Dicho de otra forma, que el 66% de la población mundial viven en zonas que reciben sólo un 25% de las precipitaciones anuales del mundo.

Por ejemplo, un 20% de la escorrentía media mundial por año corresponde a la cuenca amazónica, una vasta región con menos de 10 millones de habitantes, o sea, una minoritaria parte de la población mundial. De manera similar, el río Congo y sus tributarios representan un 30% de la escorrentía anual del entero continente africano, pero esa cuenca hidrográfica contiene sólo al 10% de la población de África.
Más de la mitad de la escorrentía global tiene lugar en Asia y Sudamérica (31% y 25%, respectivamente). Pero si se considera la disponibilidad per cápita, Norteamérica tiene la mayor cantidad de agua dulce disponible, con más de 19.000 metros cúbicos por año, según estimaciones de 1990. En cambio, la cantidad per cápita es apenas superior a 4.700 metros cúbicos en Asia, incluido el Cercano Oriente.
Tomada por país, la cantidad de agua dulce renovable disponible anualmente per cápita varía desde más de 600.000 metros cúbicos en Islandia a sólo 75 metros cúbicos por persona en Kuwait, de acuerdo a lo estimado en 1995.

La disponibilidad de agua también ofrece notables diferencias dentro de los países. Por ejemplo, en México, menos del 10% de la extensión territorial proporciona más de la mitad de la escorrentía nacional del agua de lluvia. Pese al hecho de que 90% de México es árido e históricamente escaso de agua, la disponibilidad total de agua per cápita en 1990 era de más de 4.000 metros cúbicos. Esta cifra es sumamente engañosa como medida de la disponibilidad real de agua para la mayoría de los mexicanos.
"Las disparidades entre ricos y pobres nunca son más tremendas que cuando se trata del acceso al agua", de acuerdo a la publicación Earth Times, de las Naciones Unidas. "Si en Nueva York se le pregunta a cualquier persona qué piensa del problema del agua, la respuesta probablemente será `¿qué problema?'. Pero si se le pregunta lo mismo a cualquier persona de Nueva Delhi, en el mejor de los casos la respuesta será una charla de al menos 15 minutos sobre cómo el agua corre una vez por día, hay que almacenarla, huele y, si se bebe sin hervirla, lo probable es que uno se enferme.". 1
En gran parte del mundo desarrollado, el suministro de agua dulce tiene lugar en forma de lluvias estacionales. Esa agua se escurre demasiado rápidamente para utilizarla de manera eficiente, como ocurre durante los monzones en Asia. La India, por ejemplo, recibe el 90% de las precipitaciones durante la estación de los monzones en el verano, desde junio a septiembre. En los ocho meses restantes el país recibe apenas unas gotas de lluvia. Como resultado de la naturaleza estacional del suministro de agua, la India y algunos otros países en desarrollo no pueden aprovechar más del 20% de los recursos potencialmente disponibles de agua dulce.

1.3 Modificación de los sistemas naturales de suministro (acuíferos).

Como las sociedades con escasez de agua han venido realizando desde los últimos cientos de años, muchos países tratan de transportar el agua desde su lugar de origen al lugar donde la gente la consume, y de almacenarla para su futura utilización. Si regresamos atrás en el pasado ya los antiguos egipcios construyeron miles de canales y acequias para captar las aguas del Nilo y regar con ellas sus cultivos. Posteriormente en el primer siglo de la era cristiana, los grandes ingenieros romanos construyeron gigantescos acueductos que abastecían a Roma y a ciudades del imperio (Segovia) de agua extraída de lugares lejanos de hasta 100 kilómetros, con unas auténticas obras de ingeniería para la época.
En la actualidad y como proceso que lleva ya mas de dos siglos y medio desde que se construyeran los primeros embalses modernos, en el mundo existen unas 40.000 presas de más de 15 metros de altura, construidas en su mayoría en los últimos 50 años. Si bien las presas ayudan a asegurar un suministro constante de agua, a menudo ponen en peligro los ecosistemas acuáticos al bloquear los canales fluviales, alterar el curso de los ríos, las llanuras aluviales, deltas y otras zonas pantanosas, y poner en peligro la vida vegetal y animal.
También es una tarea excesivamente difícil estimar la cantidad de agua que se necesita para mantener unos niveles de vida aceptables o mínimos. Además, las diferentes fuentes de información emplean diferentes cifras para el consumo total de agua y para el uso del agua por sector de la economía. “En general se considera que un volumen de 20 a 40 litros de agua dulce por persona por día es el mínimo necesario para satisfacer las necesidades de beber y saneamiento solamente”, según Peter Gleick, presidente del Pacific Institute for Studies in Development, Environment and Security2. Si además, también se incluye el agua para bañarse y cocinar, esta cifra varía entre 27 y 200 litros per cápita por día.
Se han propuesto varias cantidades distintas como estándares mínimos, así pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la cantidad adecuada de agua para consumo humano (beber, cocinar, higiene personal y limpieza del hogar) es de 50 litros/habitante por día. Otro autor como Falkenmark considera que la cifra de 100 litros de agua dulce per cápita por día para uso personal es una estimación aproximada de la cantidad necesaria para un estándar de vida mínimamente aceptable en los países en desarrollo, sin incluir los usos para la agricultura y la industria.

La cantidad de agua que las personas realmente utilizan en un país depende no sólo de las necesidades mínimas y de cuánta agua se dispone para el uso, sino también del nivel de desarrollo económico y del grado de urbanización de ese país. Así pues a nivel mundial, de las tres categorías corrientes del uso de agua dulce, que son (la agricultura, la industria y el uso doméstico), la agricultura es la que domina. A nivel mundial, la agricultura representa un 69% de todas las extracciones anuales de agua, la industria, un 23%, y el uso doméstico, sólo un 8%. Lógicamente estos datos son medias y no son datos homogéneos pues existen grandes diferencias por regiones. En África se estima que el 88% del agua dulce se utiliza para la agricultura, 7% para fines domésticos y 5% para la industria. En Asia el agua también se utiliza sobre todo para la agricultura, que según las estimaciones representa el 86% del uso total, mientras que la industria sólo representa el 8% y el uso doméstico, el 6%. En Europa, sin embargo, el agua se utiliza en su mayor parte para la industria, con 54% del total, mientras la agricultura representa el 33% y el uso doméstico el 13%. Así pues, vemos como el continente europeo, mucho más desarrollado gasta mas agua en las industrias que en la agricultura y viceversa.

El consumo de agua potable ha venido creciendo rápidamente. En los últimos cincuenta años, la extracción de agua de los ríos y lagos ha aumentado en cuatro veces, teniendo en cuenta que solo el 0.01% del agua existente, como anteriormente veíamos en la tierra, es posible de usar directamente para las actividades humanas, ya que el resto se encuentra en los océanos (97%), y en forma de nieve o de hielo (Giordan y Souchon, 1995).

Continúan no menos de 1000 millones de personas sin acceso al agua potable. Aproximadamente el 20% de la población total de la tierra no disponen de agua, o aquella de la que disponen no es sana (ONU, 2000), si a ello se suma que la población mundial aumenta a una velocidad de 200.000 personas al día, el problema tiende a empeorar (UNESCO, 1992).

Los problemas de salud relacionados con el agua, afectan casi exclusivamente a la población pobre; o sea que la mitad de toda la población mundial está expuesta a estos riesgos, pues una de cada dos personas en el mundo es pobre y aproximadamente 1200 millones viven en la miseria, con ingresos inferiores a un dólar al día.
A continuación podemos observar el porcentaje de agua que corresponde a cada continente y el porcentaje de población con respecto al total mundial.

Observamos pues como el continente africano y el asiático en mayor medida son los que mayores problemas poseen, en este último doblándose el porcentaje de población sobre el de la disponibilidad de agua. En los demás continentes el porcentaje de disponibilidad de agua es mayor al de la población

1.4. Los acuíferos como suministradores de agua

1.4.1 Características de los acuíferos

Los sistemas hídricos subterráneos son extremadamente variados: algunos son altamente permeables, mientras que otros poseen permeabilidades muy bajas, casi nulas. Los hay porosos o fracturados, existen unos que albergan pocos miles de metros cúbicos y otros que contienen miles de millones. Hay reservas de agua dulce o salobre, los hay altamente contaminados, y finalmente, combinaciones diversas de todos los anteriores. A pesar de esa gran variedad, el espectro se reduce considerablemente al suministrar agua a zonas de alto consumo.

Para la puesta en explotación del acuífero son necesarias diversas condiciones favorables como a continuación detallaremos:

1.4.2 Condiciones favorables para la utilización del agua subterránea

Las condiciones más apropiadas para la explotación de acuíferos se dan solamente en ciertos lugares favorables. Los principales factores que pueden hacer posible o deseable la utilización de agua subterránea son los siguientes:

1. Proximidad al área de consumo.
2. Grandes volúmenes disponibles.
3. Escasa profundidad y baja presión.
4. Elevado rendimiento hídrico (caudales).
5. Alta tasa de renovación.
6. Aceptable calidad del agua.
7. Bajo riesgo de efectos indeseables a causa del intenso bombeo (por ejemplo subsidencia, sismicidad).

En las siguientes páginas describiremos la forma en que las condiciones antes mencionadas pueden influir en la toma de decisiones para adoptar una fuente hídrica subterránea para el abastecimiento humano, en particular en áreas de fuerte consumo.


-Proximidad al área de consumo

Uno de los mayores costos del suministro de agua es el asociado con la conducción del agua desde el lugar de producción al de consumo, en especial cuando el recorrido es ascendente, o debe atravesar obstáculos geográficos, como montañas o cañones. Desde ese punto de vista, cuanto más próximo se encuentre un acuífero a una ciudad, más atractivo resulta como recurso utilizable.
Un riesgo de este tipo de acuíferos, junto a una ciudad, es su posible vulnerabilidad a la contaminación, sobre todo cuando alguna parte de la recarga tiene lugar en zonas urbanizadas


-Grandes volúmenes disponibles

Para que su uso resulte ventajoso en zonas de alto consumo, los acuíferos deben contener un volumen suficiente de agua como para ser utilizada durante un período prolongado. Consideremos el caso de los requerimientos de una ciudad de 100.000 habitantes que consuma 500 litros diarios de agua por persona. El consumo total anual de esta ciudad hipotética superaría 18 millones de metros cúbicos. Suponiendo una tasa de recarga anual promedio del orden del 10% del volumen almacenado, se necesitaría por lo menos un volumen diez veces superior al consumo para satisfacer los requerimientos, sin afectar las reservas acuíferas existentes (180 millones de metros cúbicos). Para contener tal cantidad de agua, la formación hidrogeológica debe tener un volumen total varias veces mayor. En el caso de que el volumen de la unidad geológica sea diez veces mayor que el del agua, siempre en nuestro caso hipotético (o sea unos 1.800 millones de metros cúbicos), ello implicaría una porosidad efectiva del orden del 10%, cosa relativamente frecuente. Tal cantidad equivalente a lo que contendría, entonces, una formación de 10 m de espesor y 180 km2 de superficie.

-Escasa profundidad y baja presión

Para poder ser utilizada de forma rentable, el agua subterránea debe ser fácilmente accesible. Dado que los costos de las perforaciones se incrementan considerablemente cuando la profundidad de los acuíferos se excede en unos pocos cientos de metros de profundidad, ésta constituye un factor principal al optar por un tipo de recurso hídrico. Los costos también son altos cuando aumenta la profundidad de los niveles piezométricos y los niveles de bombeo). En este último caso, los gastos operacionales pueden verse radicalmente aumentados debido a los costos de bombeo.
Con el incremento de la profundidad, hay una tendencia creciente hacia la compactación y consolidación de los sedimentos y hacia la disminución de la capacidad de almacenamiento y la conductividad hidráulica. Esto se traduce generalmente en una mayor mineralización del agua. Por esta razón, y debido a los costos crecientes con la profundidad, la mayoría de los acuíferos profundos resultan inadecuados para el suministro de agua en zonas de alto consumo.
Aún así, en algunos casos, los reservóreos profundos pueden contener agua potable de buena calidad y buenos caudales. Un acuífero excelente con estas condiciones es el que está localizado en las areniscas de Botucatu- Tacuarembó- Misiones, en la cuenca geológica Paranaense (abarcando parte de los territorios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Su superficie supera ampliamente los 800.000 km2 y su espesor es de varios cientos de metros (Montaño y Pessi, 1988; Kimmelman , 1989).

-Alto rendimiento hídrico

Un elemento clave en la utilización de los acuíferos destinados a las zonas de alto consumo es el potencial para obtener elevados caudales. El caudal de los pozos limita su número, su distribución y sus posibilidades productivas.
La principal propiedad intrínseca que determina la productividad de los pozos es la conductividad hidráulica o permeabilidad del acuífero. Las formaciones altamente permeables son las que ofrecen mejores condiciones para la construcción de pozos de alto rendimiento.


Alta tasa de renovación

Una de las características más importantes de un acuífero, que permite la explotación intensiva a largo plazo, es su renovabilidad. Esta puede ser definida como la capacidad de un acuífero de mantener su volumen a un nivel de extracción dado. La renovabilidad se relaciona con el balance entre los volúmenes de agua recargados y descargados desde y hacia la superficie, y con el ingreso y regreso de agua desde y hacia las unidades hidrogeológicas contiguas.
En la mayoría de los casos, el factor principal para la renovabilidad de un acuífero es su volumen de recarga desde la superficie, la cual depende generalmente de la precipitación en el área de recarga o en las cabeceras de la cuenca. La tasa de recarga es asimismo función de la permeabilidad y del estado de la superficie del suelo, de las laderas, del desarrollo de la red hidrográfica, de la vegetación, de las estructuras artificiales y de la profundidad de la napa freática.
Algunos acuíferos tienen una alta tasa de renovabilidad debido a los altos niveles de precipitación elevados, a la presencia de áreas de recarga de gran superficie, o al drenaje lento o insuficiente, y pueden ser utilizados intensamente sin mayores consecuencias. En otros casos, dicha tasa es limitada, lo que los hace sensibles al sobrebombeo. La determinación de la renovabilidad de un acuífero es esencial para evaluar su potencial para explotación.


-Calidad del agua aceptable

Uno de los factores más importantes. La calidad del agua de los acuíferos debe ser adecuada para el fin perseguido. En las zonas de riego, debe tener una salinidad menor a los límites de tolerancia del cultivo irrigado sino este perecería. En las ciudades, la calidad del agua debe ser apropiada para el consumo humano. Para ello se requiere que tenga niveles de sólidos disueltos bajos (preferentemente menos de 300-500 ppm), que esté libre de micro-organismos (o que éstos se encuentren por debajo de los máximos establecidos por los estándares aceptables), que esté también libre de otras impurezas (mezclas de gases orgánicos e inorgánicos, líquidos o sólidos en suspensión), que no posea excesiva radiactividad u otras características peligrosas para la salud. En algunos casos, la calidad del agua puede ser mejorada para adecuarla a los estándares exigidos. Sin embargo, los altos costos del tratamiento de las aguas contaminadas pueden hacerlo inviable.
La localización del área de recarga de un acuífero subyacente a un área densamente poblada o intensamente irrigada, lo puede hacer muy vulnerable a la contaminación por causas antrópicas (ya sea por los vertidos urbanos o por la recarga a partir de las aguas emanadas de los cultivos irrigados). Ello debe ser tenido en cuenta cuando se utiliza o planea utilizar un acuífero como fuente de agua potable.
En ciertos casos, la degradación de la calidad del agua puede estar asociada a la existencia de conexiones hidráulicas con acuíferos de menor calidad o con cuerpos de agua superficiales tales como mares y lagos salados. Un intenso bombeo puede promover la invasión de agua con características inconvenientes proveniente de arriba o abajo o lateralmente. Este fenómeno que en el caso de los acuíferos en contacto con aguas saladas es denominado “intrusión salina”, constituye la causa principal de degradación en los acuíferos de las zonas costeras.


-Bajo riesgo de efectos indeseables a causa del intenso bombeo

Los bombeos intensos pueden producir efectos poco deseables, como por ejemplo subsidencia del suelo o intrusión de agua con características inapropiadas proveniente de fenómenos de recarga inducida o de flujos subterráneos de acuíferos de baja calidad de aguas. A veces no se realiza la evaluación previa de éstos u otros problemas similares. En esos casos, el sobrebombeo da lugar a fenómenos de degradación tanto de los acuíferos, como del suelo suprayacente.
Las dificultades que resultan del sobrebombeo se relacionan con la desecación o el descenso del nivel de agua del acuífero. Los serios problemas de subsidencia que afectan a Bangkok, Ciudad de México, Shangai y Venecia derivan de la consolidación de sedimentos desecados luego de un intenso bombeo, excediendo la renovabilidad de sus acuíferos. Este fenómeno ilustra la dimensión del daño posible cuando las condiciones hidrológicas no resultan adecuadas para las tasas de bombeo y los volúmenes extraídos.


-Acuíferos apropiados para zonas de alto consumo

La verdadera disponibilidad de las aguas contenidas en los reservóreos subterráneos puede resultar engañosa. Con frecuencia, los volúmenes hídricos subterráneos son espectacularmente mayores que los superficiales. En términos de agua dulce utilizable, la diferencia puede ser muy grande. Sin embargo, la cantidad de agua subterránea disponible no debe ser medida en volumen, sino en su tasa de renovabilidad. Cuando los recursos subterráneos se gastan más rápidamente de lo que son recargados, los niveles, los costos de bombeo aumentan y, tarde o temprano, el recurso se termina.
Por otra parte, conviene recordar que los acuíferos y las zonas de alto consumo pueden no coincidir espacialmente. Algunos grandes acuíferos están en zonas escasamente pobladas, o donde no se les necesita (pues hay suficiente agua superficial), y existen muchas áreas de alto consumo que no tienen acuíferos apropiados en sus proximidades.


A pesar de estas limitantes, el uso del agua subterránea ofrece muchas ventajas:

• Es menos vulnerable a la contaminación.
• Normalmente no requiere tratamiento.
• Puede ser explotada con menor inversión y mayor participación local.
• No requiere sistemas de distribución extensos y complejos.
• No se necesitan grandes tanques de almacenamiento (el agua se almacena “bajo tierra”).

A pesar que el agua subterránea puede ser una alternativa factible para proveer agua a áreas de alto consumo, se debe poner especial cuidado para protegerla de la degradación a partir de fuentes externas de contaminación o por la sobreexplotación. Los acuíferos son menos vulnerables a la contaminación que las aguas superficiales, pero cuando son afectados el daño puede ser irreversible.


2. CARACTERISTICAS GENERALES DE LA SEQUIA

2.1 ¿Que se entiende por sequía?

Quizás la sequía sea uno de los problemas ambientales más silencioso y peor definido. Así pues en primer lugar, para estudiar el problema de la sequía es necesario hacer una definición del término. Resulta muy difícil definir el concepto de sequía y existen multitud de acepciones diferentes. Sin embargo, es importante que aquellos que están encargados de los preparativos, mitigación y actividades pertinentes a sequías compartan un término común por medio del cual se pueda determinar la sequía y las conjeturas y restricciones que implica.3

Entre los factores que dificultan la definición de sequía se encuentran los siguientes:
En muchos casos el fenómeno de sequía es temporal. Una "sequía" que dura un mes puede ocurrir en una región donde a menudo se experimentan ciclos de periodos lluviosos y secos alternativos (puede ser cada 5 años) y donde también se sabe que se ha experimentado un aumento en el clima más seco durante los últimos 50 años. Definir como sequía la disminución temporal de disponibilidad de agua o humedad dados tales procesos dinámicos, es extremadamente difícil y depende en gran parte de la duración del periodo bajo consideración.

Sequías de gravedad similar pueden tener impactos sorprendentemente diferentes como resultado de diferencias ecológicas, socioeconómicas y culturales. Esto, a su vez, afecta a cómo se percibe la sequía y cómo se utiliza el término. Por lo tanto, es difícil definir el término tomando en cuenta el evento físico, es decir, la disminución de la disponibilidad de agua o humedad.
Invariablemente la definición debe considerar la forma en que el evento físico repercute en la sociedad.

-Una definición aceptada de sequía puede ser “una reducción temporal notable del agua y la humedad disponibles, por debajo de la cantidad normal o esperada para un periodo dado”.
Según el National Weather Service de Estados Unidos, la sequía “es una situación climatológica anormal que se da por la falta de precipitación en una zona, durante un período de tiempo prolongado”. Esta ausencia de lluvia presenta la condición de anómala cuando ocurre en el período normal de precipitaciones para una región bien determinada. Así, para declarar que existe sequía en una zona, debe tenerse primero un estudio de sus condiciones climatológicas, esto último es algo esencial.

Es preciso también aclarar la diferencia entre dos términos que tienden a la confusión, sequía y aridez. Así pues la sequía difiere de la aridez en que la sequía es temporal y la aridez es una característica permanente de regiones con baja lluvia.

Una definición más en el amplio repertorio seria la siguiente:

“Supone una anomalía transitoria, más o menos prolongada, caracterizada por un periodo de tiempo con valores de las precipitaciones inferiores a los normales en el área. La causa inicial de toda sequía es la escasez de precipitaciones (sequía meteorológica) lo que deriva en una insuficiencia de recursos hídricos (sequía hidrológica) necesarios para abastecer la demanda existente”. Por ello, no hay una definición de sequía universalmente aceptada, pues difiere de un lugar a otro, e incluso cada usuario del agua tiene su propia concepción. La literatura científica contempla más de 150 definiciones diferentes.

2.2 Tipos de sequía

A continuación explicaremos los diferentes tipos de sequías que se pueden dar:
Se distinguen diferentes tipos de sequía: meteorológica, hidrológica, agrícola y socioeconómica. De estos tipos de sequía, los dos primeros describen fenómenos físicos, mientras que el tercero describe el impacto de los dos primeros en la producción agrícola.

Sequía meteorológica: Desde el punto de vista meteorológico, la sequía puede definirse como una condición anormal y recurrente del clima que ocurre en todas las regiones climáticas de la Tierra. Este fenómeno se caracteriza por una marcada reducción de la cantidad de precipitación que se presenta en una zona, y puede producir serios desbalances hidrológicos. Describe una situación en la cual hay una disminución en la caída de lluvias durante un periodo específico por debajo de una cantidad específica. Su definición sólo comprende datos de precipitación.

Sequía hidrológica: En términos hidrológicos, se habla de sequía cuando se presenta una precipitación menor a la media estacional en escala regional, lo que se traduce en un nivel de aprovisionamiento anormal de los cursos de agua y de los reservorios de agua superficial o subterránea. Es decir, existe una disminución de los recursos acuáticos por debajo de un nivel determinado durante un periodo dado de tiempo.

Sequía agrícola: En el sector agrícola, la sequía se refiere al déficit marcado y permanente de lluvia que reduce significativamente la producción agrícola con relación a la normal o los valores esperados para una región dada. La sequía agrícola es el impacto que las sequías meteorológica y hidrológica tienen en el rendimiento de los cultivos. Estos últimos requieren de condiciones particulares de temperatura, humedad y nutrientes durante su crecimiento para que puedan alcanzar su máximo desarrollo. Si la disponibilidad de humedad es menor que la cantidad requerida durante el ciclo de crecimiento, entonces éste se verá afectado y la producción se reducirá. Sin embargo, las sequías pueden causar diversos impactos en los diferentes cultivos.

Para algunos especialistas, el déficit de humedad en el suelo, que está ligado a los efectos sobre la producción vegetal (agricultura y pastizales en ganadería), es frecuentemente denominado sequía edáfica.
Sequía socioeconómica: La sequía en el sector socio-económico ocurre cuando las lluvias son insuficientes y tienen un efecto significativo sobre las comunidades y su economía (energía hidroeléctrica, aprovisionamiento en agua potable, en la industria, etc.).
Por otra parte, Ramírez y Brenes (2001) definen la sequía como un desastre natural lento que no presenta trayectorias definidas y tiende a extenderse de manera irregular a través del tiempo y el espacio. La severidad de una sequía depende no solamente del grado de reducción de la lluvia, de su duración o de su extensión geográfica, sino también de las demandas del recurso hídrico para el desarrollo de las actividades humanas.

2.3 Índices para cuantificar las sequías

Para cuantificar la sequía se han desarrollado diferentes índices de sequía, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. Dos de los más comúnmente usados son el Índice de Severidad de la Sequía de Palmer (PDSI) y el Índice Estándar de Precipitación (SPI), que son los que se explican. Las condiciones de sequía son monitorizadas constantemente usando ésos y otros índices para proveer información actual sobre regiones afectadas por la sequía.

-Índice de Severidad de la Sequía de Palmer (ISSP)

Ha sido el índice de sequía más comúnmente usado en los Estados Unidos. Fue desarrollado para medir la intensidad, duración y extensión espacial de la sequía.
Los valores del ISSP se derivan de las medidas de precipitación, temperatura del aire y humedad del suelo local, conjuntamente con valores anteriores de estas medidas. Los valores varían desde -6.0 (sequía extrema) a +6.0 (condiciones extremas de humedad), y han sido estandarizadas para facilitar comparaciones de región en región.

Este índice de sequía ha sido usado para evaluar el impacto de la sequía en la agricultura.

Valores de índice Categorías

>;4 Condición húmeda extrema
3 – 3,99 Condición muy húmeda
2 – 2,99 Condición húmeda moderada
1 – 1,99 Condición húmeda suave
0,5 – 0,99 Condición húmeda incipiente
0,49 – -0,49 Condiciones normales
-0,5 – - 0,99 Sequía incipiente
-1 – -1,99 Sequía suave
-2 – -2,99 Sequía moderada
-3 – -3,99 Sequía severa
= -4 Sequía extrema

Índice Estándar de Precipitación (IEP)

El Índice Estándar de Precipitación (IEP) fue diseñado para mejorar la detección del comienzo de la sequía y para el monitorización de la misma.

El IEP es una medición de la sequía más simple que el Índice de Severidad de la Sequía de Palmer (ISSP) y se basa solamente en las probabilidades de ocurrencia de precipitación para un período dado. Una característica clave del IEP es la flexibilidad de medición de la sequía en distintas escalas temporales. Debido a que las sequías tienen una gran variación en la duración, es importante detectarlas y monitorizarlas en una variedad de escalas temporales. Las sequías de corto término son medidas por instrumentos meteorológicos y son definidas de acuerdo a la climatología regional específica. Las sequías de importancia para la agricultura resultan en déficits de la humedad del suelo y las sequías de tres a seis meses pueden causar un gran impacto. Las sequías más prolongadas (de meses a años) pueden tener impactos significativos sobre las reservas de agua superficial y subterránea.

Los valores de IEP se derivan comparando la precipitación acumulada total para una estación o región en particular durante un intervalo de tiempo específico con el promedio de la precipitación acumulada para ese mismo intervalo todo lo largo de lo que dure el registro climático.
Los valores varían desde 2.00 o más (extremadamente húmedo) a -2.00 o menos (extremadamente seco) con las condiciones casi normales en un rango de 0.99 a -0.99.
Los valores de clasificación para los valores IEP son:

Valores IEP Categoría de la sequía

2.00 o más Extremadamente húmedo
1.50 a 1.99 Muy húmedo
1.00 a 1.49 Moderadamente húmedo
-0.99 a 0.99 Casi normal
-1.00 a -1.49 Moderadamente seco
-1.50 a -1.99 Severamente seco
-2.00 o menos Extremadamente seco

Se define una sequía cuando el IEP es continuamente negativo y alcanza un valor de -1.00 o inferior, y continúa hasta que el IEP se torna positivo. La duración de la sequía es definida por el intervalo entre el comienzo y el final del período. La magnitud de la sequía se mide sumando los valores del IEP durante los meses de la sequía.
Hay bastantes y diversos índices utilizados pero que son menos utilizados, entre los que destacan el Porcentaje de la Precipitación Normal (PPN, el Índice de Suministro de Agua Superficial (ISAS), el Índice de Riesgo de Sequía (IRS), el Índice de la Humedad del Cultivo (IHC, el )Índice USBR de la Sequía...

3. LA SEQUIA EN EL MUNDO Y TENDENCIAS FUTURAS

Tras haber definido y analizado los diferentes índices para poder cuantificar las sequías, nos disponemos a analizar la realidad, y para ello trataremos de analizar y describir las principales sequías de los últimos años a lo largo de todo el planeta:
En primer lugar y antes de analizar la situación reciente de las grandes sequías que tienen lugar en el planeta a lo largo y ancho de todos los continentes, empezaremos describiendo los problemas de escasez de agua en nuestro país, como es el caso de España, uno de los países tradicionalmente y ahora más castigado por los efectos de las sequías.

3.1 España

A modo de pequeña introducción hablaremos a continuación de los problemas que suscita el agua en nuestro país, para a continuación tratar hechos más puntuales en los últimos años.


-Los problemas del agua en España

En la España peninsular el volumen anual de lluvias en un año medio es del orden de 325.000 hm3, pudiendo descender hasta los 240.000 hm3, en años secos, y elevarse hasta los 475.000 hm3 en los muy húmedos.

Así, por ejemplo, un año catalogado como medio para el conjunto peninsular en cuanto a lluvia total se refiere, puede ser, por ejemplo, muy húmedo en las cuencas del Ebro, Pirineo Oriental…, y muy seco en las del Tajo y Guadalquivir.

La red hidrográfica española que resulta de estos condicionantes tiene una serie de particularidades, tanto si se le compara con la europea como, mucho más, con los grandes sistemas hidrográficos de otros continentes.

Teniendo en cuenta que la precipitación media anual de España es de 670 mm y las pérdidas por evaporación del orden de los dos tercios resulta una aportación natural media anual próxima a los 114.000 hm3; se estima que de ellos unos 20.000 hm3 corresponden a las aguas que se inflintran y recargan los acuíferos. La escorrentía específica que resulta al dividir esta aportación media total por la superficie del territorio (505.000 km2), es de 230 mm/año, mientras que la media europea se sitúa en los 300 mm/año. Sin embargo el recurso natural medio por habitante es mayor en España (3000 m3 anuales) que en el conjunto de la Unión Europa (2.500 m3) por habitante y año debido a que su densidad de población es mayor que la española.

Se observa que las aportaciones medias correspondientes a las cuencas de Galicia-costa y Norte, cuya superficie supone solamente el 10% del territorio nacional, suponen 42.000 hm3/año, mientras que la aportación conjunta de las cuencas del sur, Segura y Júcar, cuya superficie global representa el 15% del total del territorio, es de solamente 7.600 hm3/año. Es decir, existe una relación de 8 a 1 en las aportaciones por unidad de superficie.

Disponibilidad y uso del agua en España

Los ríos españoles recogen al año unos 106 000 hm3 de los que sólo se podrían utilizar 9.000 si no hubiera embalses. Se ve que la proporción de agua que se puede emplear de forma natural, sin hacer pantanos de almacenamiento, es pequeña, no llega al 10%. Sucede esto porque los ríos españoles tienen grandes diferencias de caudal entre unas estaciones y otras: su régimen es torrencial, y esto hace muy difícil su aprovechamiento. En Francia, por ejemplo, el 40% del agua que llevan sus ríos es aprovechable sin necesidad de hacer grandes presas.

Para poder disponer de agua suficiente se han construido pantanos que almacenan el agua en la época de lluvias, regulan el caudal del río para evitar inundaciones y se pueden aprovechar para obtener energía hidroeléctrica. La capacidad de embalse es en la actualidad superior a 50 000 hm3 al año, lo que da una disponibilidad de agua de unos 2 800 m3 por persona al año. Esta disponibilidad es mayor que la media de la Unión Europea. El problema fundamental es que se distribuye de forma muy desigual, y algunas zonas secas tienen escasez de agua.

Más de las tres cuartas partes del agua consumida en España se emplea para el regadío. Alrededor del 14% es consumida por los municipios y un 6% por la industria. Se entiende bien que el regadío absorba una proporción tan importante del agua, porque la agricultura más rentable se da precisamente en la España seca, y depende en gran medida de la disponibilidad de agua. Esta misma realidad es la que explica que España sea uno de los mayores consumidores de agua del mundo. En cualquier política que busque el buen uso del agua en la península es fundamental analizar los sistemas de riego, para ir implantando los más eficientes, y decidir si se deben poner más superficie de tierras en regadío o no.

Desastres ocurridos en España

España es un país especialmente afectado por el fenómeno de la sequía, pues a lo largo de los últimos 130 aproximadamente, durante el período 1880-2009 más de la mitad de los años se han calificado como de secos o muy secos. En la década de los 80 siete años se han considerado secos o muy secos y en la de los 90 cinco años han merecido el mismo calificativo.
Las sequías afectan a todas las regiones de España, aunque son aquellos territorios en los que las precipitaciones anuales no superan los 600 mm los que sufren en mayor medida sus consecuencias.
La sequía en España es una situación característica de un país con un clima como el nuestro.
Según el Libro Blanco del Agua las sequías más graves del período desde la década de los cuarenta a las de los noventa, se concentran en tres periodos: la de octubre de 1941 a septiembre de 1945, la de octubre de 1979 a septiembre 1983 y la de octubre de 1990 a septiembre de 1995, siendo esta última, con diferencia, la más aguda en intensidad. Estas tres sequías fueron muy generalizadas, afectando a la mayor parte del territorio español y dando lugar, en cuencas como el Guadiana, el Guadalquivir o el Sur, a porcentajes de disminución de la precipitación entre el 23 y el 30%.

-Sequías recientes en el territorio español

El año hidrometeorológico, que comenzó el 1 de septiembre del 2004 y terminó el 31 de agosto de 2005, pasará a la historia de la climatología por ser el más el año más seco de la historia de España desde que comenzaron a hacerse mediciones automáticas y sistematizadas de lluvias, en 1947, según el Instituto Nacional de Meteorología (INM). La precipitación media en este año recién finalizado, sobre el conjunto del territorio nacional, ha sido de tan solo 411 mm, lo que supone casi un 40% menos que el valor medio normal.

La sequía ha afectado, en mayor o menor medida, a la práctica totalidad del territorio español salvo Canarias, aunque el mayor déficit de precipitaciones se registra en Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha y Madrid. En estas regiones, junto con algunas zonas de Cataluña y del sur de Castilla y León, las precipitaciones totales no han llegado ni siquiera a la mitad de los valores normales. En zonas del oeste de Andalucía, del bajo Guadalquivir, y del sureste de Castilla-La Mancha se han registrado totales pluviométricos acumulados que apenas superan el 35% de los valores medios.
España y Portugal están sufriendo su peor sequía desde que se comenzaron a registrar los datos en la década de los años 40, y en el oeste de Francia las reservas de agua están en su nivel más bajo desde la gran sequía de 1976.

La Península Ibérica, de manera cíclica, sufre periodos de sequía que hacen que los recursos hídricos disminuyan. Por eso ahora es más urgente que nunca tomar medidas que eviten la intensificación de este problema.

3.2 Sequías en el resto del planeta

De acuerdo con el documento “El agua en Europa: una evaluación basada en indicadores” editado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, 2003, la situación es la siguiente:
Un total de veinte países (cerca de la mitad de la población europea) no padecen estrés hídrico, situación que sucede cuando la demanda de agua en una región es mayor que la disponible en un periodo de tiempo determinado. Se trata fundamentalmente de los países del centro y el norte de Europa, debido principalmente a la humedad de sus climas.

Nueve países pueden considerarse con un estrés hídrico moderado (un 32% de la población europea), entre los que se encontrarían, Rumania, Bélgica, Dinamarca y los países mediterráneos de Grecia, Turquía y Portugal.
Por último, cuatro países, todos en la zona mediterránea como son Chipre, Malta, Italia y España padecen estrés hídrico, afectando a un 18% de la población Europea. En definitiva, España se puede considerar como uno de los países europeos que padece mayor escasez de agua.

Si profundizamos con más detalle, Portugal está sufriendo la peor sequía desde hace décadas. El 97% del territorio portugués padece una terrible escasez de agua. Las perdidas ganaderas y agrícolas han sido horribles. En muchas partes del país, enero de 2005 fue el enero más seco desde hace más de 100 años. A fecha de 30 de junio de 2005, el 64% del territorio portugués continental estaba en condiciones de extrema sequía y el 33% en sequía severa. El informe de la Comisión para la Sequía 2005 señala que ésta es una de las situaciones más graves de los últimos 60 años. Estos valores son muy similares a los de 1945, cuando el país tenía el 77% de su territorio en sequía extrema.
La falta de lluvia hizo que la cosecha para el otoño-invierno se perdiese en un 70%, afectando también a España.

Los bosques se están secando y el nivel de los lagos ha bajado considerablemente, y esto implica un grave problema medioambiental, ya que hace que los aviones tanques no puedan abastecerse de agua para combatir incendios por ejemplo. Así pues, según la oficina de bosques se contabilizaron cerca de 12.600 fuegos y pequeños incendios que quemaron ya 21.500 hectáreas, siendo el área quemada un total del 23% de la media del anterior período de los últimos cinco años.
El coste de la sequía se elevaba a finales de agosto a más de 2.000 millones de euros, cerca del 1,5% del Producto Interior Bruto (PIB) luso.

La sequía ha estropeado cosechas en España, Portugal y el norte de África, y mientras los agricultores exigen ayuda de emergencia, las autoridades se preparan para aumentar las importaciones para alimentar a la población y al ganado.
El Ministerio de Ecología de Francia ha confirmado en un comunicado la situación de sequía en determinadas regiones de Francia, habiendo pasado en un mes de 6 a 13 los departamentos en los que se han tomado medidas de restricción para el uso del agua.

El riego de los campos en el norte de Italia tiene los días contados. Las reservas de agua están en las últimas y, si el aumento de temperatura no cesa, se prevén grandes pérdidas para las cosechas de cereales, maíz, arroz, remolacha, frutas y hortalizas, con consecuencias graves, también para la ganadería.
El caudal medio del Po resulta un 20% inferior a los valores límite registrados en el mismo período de 2003. Según la Confederación Italiana de Agricultores, más de 180.000 explotaciones se encuentran prácticamente arruinadas, con una cosecha perdida de cada tres, y daños superiores a los 3.500 millones de euros. Se registran realmente reducciones del 25% en las cosechas de cereales, del 20% en frutas, del 30% en hortalizas, del 30% en arroz y maíz, del 25% en remolacha y del 10-15% en leche. Se anuncian también reducciones en uva (hasta de un 20%) y aceitunas (del 25%).
En la mayoría de los países de Europa, las sequías tienen lugar periódica y esporádicamente, siendo más frecuentes en los del sur, centro y este.

AFRICA

La sequía también amenaza al continente africano, que ha visto reducidas las lluvias de una manera tan alarmante que cerca de 38 millones de personas se encuentran en peligro a causa del hambre por falta de agua. En esta crisis se ven afectados los tres extremos africanos: el oriental (con Etiopía y Eritrea), el occidental (Mauritania), y el sur del continente (con Malawi, Zimbawe, Zambia y Mozambique), donde la sequía ha perjudicado seriamente las cosechas y el ganado.

La ONU denuncia que la sequía es una de las principales causas de pobreza en el mundo y que está empujando a 135 millones de personas a emigrar de sus países. El África sub-Sahariana, el Sahel y el Cuerno de África son las zonas más afectadas del mundo. Según algunas predicciones, más de 60 millones de personas de esta zona emigrarán al Magreb y a Europa antes de 2020.
Sin embargo, si bien la sequía ha sido la causa principal de la crisis alimentaria que sufren muchos países africanos, las causas reales son complejas y varían de un país a otro. Reflejan una mezcla de pobreza, , gobernabilidad pobre y corrupta y unas determinadas condiciones sociales y económicas. Son causas más de tipo estructural. La sequía no tiene porqué conllevar inevitablemente la hambruna, y prueba de ello es que una sequía de características similares en otro punto como Europa no tiene ni de lejos las mismas consecuencias que en África.
A continuación detallaremos un poco más en profundidad una de las sequías más graves que se están produciendo en la actualidad, la del cuerno de África, especialmente en Kenia.

Kenia

En Agosto del 2007, el río Tana cambió su curso debido a una enorme sedimentación ocasionada por la alta erosión de las áreas de captación del río Tana, en Kenia (Geoffrey M. Riungu y Joan Otengo). La situación se ha visto empeorada por una gran reducción del caudal del río debido a la reducción del aporte de los sus afluentes y a las altas tasas de evaporación consecuencia del incremento global de las temperaturas.
Las tierras húmedas del delta del Tana, de las cuales dependen muchas personas, están actualmente convirtiéndose en tierras húmedas estacionales y algunas zonas ya se han secado completamente. Esto ha afectado los modos de vida locales especialmente a los pastores quienes han perdido casi todo su ganado debido a la persistencia de los periodos secos. Estos ecosistemas de crucial importancia solían ser áreas de repliegue para los pastores durante las estaciones secas
La flora y la fauna tampoco se han librado de los efectos del cambio en el clima. Sus impactos pueden notarse en el incremento de casos de conflictos entre humanos y vida salvaje en el área, ya que los animales salvajes (herbívoros y carnívoros) invaden las aldeas en busca de agua y comida. Para poder subsistir, las comunidades campesinas y ganaderas han comenzado a practicar la caza y la recolección.

La prolongada sequía de Kenya ha empeorado la ya de por sí difícil situación alimentaria del país. Será necesario importar un volumen mucho mayor de granos que lo calculado para alimentar a las personas, según un informe especial de advertencia de la FAO dado a conocer a fines de enero.
Las autoridades de Kenya calculan que la sequía está afectando a cerca de dos millones de personas y que esa cifra puede llegar a tres millones si esta situación persiste. Han apelado a la comunidad internacional para
recibir asistencia alimentaria de urgencia.

El informe, presentado por el Sistema Mundial de Información y Alerta (SMIA), indica que las perspectivas de los cultivos de la temporada de lluvias breves (sobre todo maíz, mijo, sorgo y leguminosas), se han deteriorado mucho por la falta de lluvias durante la estación agrícola. Las precipitaciones, que suelen iniciarse a mediados de octubre, llegaron con retraso y fueron esporádicas en la mayor parte de las provincias del noreste, orientales y de las costas, así como en las zonas bajas de la provincia central, donde se informa de numerosas cosechas malogradas y deterioro de pastizales y dehesas. La falta de precipitaciones breves ocurre tras la falta de dos temporadas consecutivas de lluvias (de marzo a mayo) en las mismas zonas. La escasez de agua está afectando a las personas y al ganado, y se ha informado de pérdidas considerables de ganado.
El agua es un recurso vital para sobrevivir, pero debido al rápido crecimiento de la población y al cambio climático, la escasez de dicho elemento se está convirtiendo en un problema que muchos creen podría ser el detonante de más de un conflicto bélico en el futuro.

Para el año 2017, según la ONU, cerca de 70% de la población global tendrá problemas para acceder al agua dulce. Y para 2025, aproximadamente 40% de la población vivirá en regiones donde el agua escasee.

También hay más sequías por todo el territorio africano, como la severa sequía en la región Karamoja en el noreste de Uganda, que ha dejado al país al borde de una catástrofe humanitaria. Es poco probable que las condiciones de sequedad y la aguda escasez de alimentos, que han dejado a Karamoja al borde de la hambruna, vayan a mejorar antes de octubre cuando debe tener lugar la próxima cosecha.


Otras naciones africanas que sufren sequía durante 2009 son: Malawi, Zambia, Suazilandia, Somalia, Zimbabue, Mozambique, Túnez, Angola, y Etiopia.

IBEROAMERICA

También Iberoamérica padece las consecuencias de la falta de agua. Millones de campesinos en Perú han abandonado las zonas costeras por las sequías y han superpoblado los grandes centros urbanos. Cada año, ocho millones de mexicanos del norte árido, por la falta de apoyos económicos y por las sequías, han abandonado los campos para huir a EEUU en busca de la supervivencia.

-La degradación hídrica en Iberoamérica

En Iberoamérica se observan muchos de los problemas ambientales existentes relacionados con el agua. En muchas ciudades del continente el abastecimiento de agua ha disminuido debido a menores caudales o a cambios de los regímenes hídricos. En las regiones peri-amazónica, desde hace dos o tres décadas, debido al grave y actual problema de la deforestación de las cuencas, ha propiciado que los niveles fluviales desciendan considerablemente durante la estación seca. Al mismo tiempo, durante el período húmedo se producen inundaciones inéditas. Por ejemplo, El río Cuiabá (Mato Grosso, Brasil), ya no provee los caudales necesarios para satisfacer completamente los requerimientos de la ciudad de Cuiabá (800.000 hab.) durante el período seco. Similares problemas se dan en muchas ciudades del Escudo Brasileño.

Las cabeceras del río Lerma se encuentran en el macizo del Xinantecatl (Nevado de Toluca) y en las elevaciones adyacentes. Las aguas infiltradas y escurridas en estas zonas montañosas descienden hacia el valle de Toluca. Antiguamente estas aguas se expandían en el pie de monte, ya sea a partir de los torrentes que bajaban de los cerros, o aflorando en numerosos manantiales que se formaban en las zonas de inflexión de pendiente o en las depresiones orográficas para ir a nutrir los cuerpos lacunares del valle. Durante las últimas décadas, el bombeo de las aguas subterráneas para abastecer a la ciudad de México y poblaciones locales del valle dio lugar al descenso de los niveles piezométricos (ver capítulo 6) y a la disminución del área lacunar (a ello contribuyó además el drenaje de extensas áreas para el uso agrícola). Desde entonces, la evacuación de las aguas de la cuenca se realiza a través de un canal excavado artificialmente, que aguas abajo se une con el lecho natural del río Lerma. Debido a la densa población establecida en su cuenca, el río fluye cargado de contaminantes y sedimentos en suspensión, dificultando su utilización en las porciones inferiores de su curso. A ello se agrega la gradual desecación y colmatación sedimentaria del Lago de
Chapala, cuya degradación acelerada pone en peligro su supervivencia futura.

La carga de sedimentos en suspensión en las aguas fluviales está generando problemas similares en la mayor parte de los países de Iberoamérica. Esta situación se vuelve crítica a nivel de las tomas para el abastecimiento urbano.
Las ciudades más grandes son las que presentan los mayores problemas. Todos los ríos que se originan en ellas o las atraviesan están altamente contaminados: el Riachuelo, en Buenos Aires; los ríos Tiête y Pinheiros, en São Paulo; el río Mapocho, en Santiago; el río Bogotá, en la ciudad homónima; el río Almendares, en La Habana; los arroyos Pantanoso y Miguelete, en Montevideo, y el río Guaire, en Caracas. La totalidad de las sustancias contaminantes posibles citadas precedentemente se encuentran, en mayor o menor concentración, en estos cursos de agua urbanos.

Generalmente, las reservas subterráneas están mejor protegidos contra la contaminación. A pesar de ello, existen indicios de que los acuíferos de Buenos Aires, de São Paulo y de la Ciudad de México, entre otros, están comenzando a sufrir las consecuencias del vertido y disposición no controlada de efluentes y residuos.
Los costos económicos y sociales de estos problemas ambientales son enormes y de difícil evaluación. Si bien estos desastres afectan a la población en su conjunto, no hay ninguna duda que los sectores más vulnerables son las comunidades urbanas pobres. Ellas carecen de recursos para adquirir agua embotellada, perforar sus propios pozos, instalar una bomba con su generador o establecer sus sistemas de tratamiento o filtros. Tampoco disponen de los medios para mudarse fuera de los barrios superpoblados e insalubres de la ciudad. En definitiva siempre lo más grave afecta de manera mas severa a los estratos mas pobres de la sociedad.

Antes de hablar de los países sudamericanos es preciso detenernos y detallar la grave sequía que esta viviendo el país centroamericano de Guatemala.
Guatemala sufre la peor sequía de las tres últimas décadas
El cambio climático, y por consiguiente la reducción de las precipitaciones ha causado estragos en la selva nicaragüense, uno de los pulmones del mundo, y mantiene a sus habitantes al borde de la hambruna por la sequedad de los ríos, sus únicas vías de comunicación.

Los datos oficiales indican que unas 54.000 familias sufren los problemas del hambre, en tanto otras 400.000 podrían engrosar la cifra al terminar este año
Guatemala registra la temporada más seca de los últimos 30 años, lo cual ha repercutido en la destrucción de hasta el 90% de cultivos de frijol y maíz en zonas pobres, provocando la muerte de 462 personas por escasez de alimentos, según la prensa local.
Los registros del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), publicados por el diario Prensa Libre indican que en el pasado junio llovió un 3% menos del promedio de los últimos 30 años, mientras que en julio ese déficit se incrementó en un 17% y en agosto se ubicó en el13%.

Ausencia de fauna autóctona, grandes extensiones taladas, miseria humana conforman el paisaje y son consecuencia, directa o indirecta, del cambio climático. "Nosotros somos parte de la naturaleza, cuidamos la selva y nuestro río estaba antes lleno, no había problemas para navegar, disponíamos de agua fresca y limpia, nuestras cosechas eran ricas y nuestros niños no sufrían las enfermedades que ahora padecen, por lo que no teníamos que pedirle nada a nadie".

Esta declaración fue formulada, por Vidal Osornos, presidente del consejo de ancianos de la comunidad de Ratai, durante una reunión de líderes nativos.
A continuación la situación muy esquemática de varios países sudamericanos:


Argentina

La peor sequía en medio siglo ha llevado al país a un estado de emergencia. Reses muertas yacen en las praderas, y plantas de soja abrasadas por el sol se marchitan bajo el sol veraniego. La producción alimentaria argentina va a bajar por lo menos en un 50%. La producción de trigo del país para 2009 será de 8,7 millones de toneladas, en comparación con 16,3 millones en 2008. Por la preocupación por escasez en el interior (ya que el consumo interno de trigo es de aproximadamente 6,7 millones de toneladas),


Paraguay

Severas sequías que afectan la economía de Paraguay han llevado al gobierno a declarar la emergencia agrícola. Las cosechas que tienen un impacto directo en el alimento para ganado están arruinadas, y las plantaciones de soja han sido casi completamente perdidas en algunas áreas.


Uruguay

Uruguay declaró la “emergencia agrícola”, debido a la peor sequía en décadas, que amenaza cosechas, el ganado y el suministro de frutos frescos.
El empeoramiento de la sequía está aumentando los costes de alimentos y bebidas lo que en enero llevó al aumento de los precios al consumidor al ritmo anual más rápido en más de cuatro años.


Chile

La severa sequía que afecta a Chile ha causado una emergencia agrícola en cincuenta distritos rurales. Las dificultades para el país provienen del fenómeno climático La Niña que tiene a medio Chile colgado de un hilo: agua persistentemente fría en el océano Pacífico junto con alta presión atmosférica impiden que frentes lluviosos entren a las áreas central y sur del país. Como resultado, los niveles del agua en las represas hidroeléctricas y en otros embalses están a un nivel muy bajo.

ASIA

En el inmenso continente que es Asia las recientes condiciones extremas meteorológicas han costado la vida a cientos de personas, obligado a miles de familias a dejar sus hogares y dañado gravemente la agricultura, lo que incrementa el peligro de escasez de alimentos.
Oriente Próximo sufre la peor sequía de toda su historia reciente, y la producción de cereales alimenticios ha bajado a algunos de los niveles más bajos en décadas. Se estima actualmente que la producción total de trigo en la región general afectada por la sequía ha bajado hasta un 22% en 2009. Debido a la severidad de la sequía y a su alcance a toda la región, los suministros de irrigación de embalses, ríos, y aguas subterráneas han sido críticamente reducidos. Los principales embalses en Turquía, Irán, Iraq, y Siria están todos a niveles bajos, lo que impone restricciones en el uso. En vista de la gravedad de las pérdidas de cosechas en la región, se prevé una importante escasez de semillas para la cosecha de 2010.

La sequía en Asia puede ser más severa que la que se vive en el Cuerno de África y que ha provocado una grave crisis humanitaria por la falta de agua y alimentos.
Las agencias especializadas de la ONU estiman que la sequía afectará de una u otra forma a unos 60 millones de personas, en una zona que va desde Jordania y Siria a India y en la que se encuentran países con elevada población como son Irak, Irán, Afganistán, Tayikistán y Pakistán.

De todos los países citados, el que más sufrirá las consecuencias será Afganistán, donde la crisis humanitaria que causará la sequía se sumará al conflicto armado que vive el país desde hace 22 años, y que puede sumir al país en un periodo trágico, al unirse ambos factores. Detallamos a continuación de los países más afectados:
Irak

Durante el pasado período invernal de crecimiento de cereales en Irak, no hubo esencialmente precipitaciones mensurables en muchas regiones, y grandes áreas de campos regados por lluvia en el norte de Irak, simplemente no fueron plantadas. Este año esas regiones, alimentadas principalmente por lluvia en el norte de Irak, son descritas como áreas de desastre agrícola, y la producción de trigo cae entre un 80 y un 98% bajo los niveles normales. El USDA (Departamento de Agricultura de EE.UU.) estima que la producción total de trigo en Iraq en 2009, será de 1,3 millones de toneladas, un 45% menos que el año pasado.


Siria

Siria ha padecido sus peores sequías en los últimos 18 años, y el USDA estima que la producción total de trigo en 2009 será de 2 millones de toneladas, un 50% menos que el año pasado. El verano pasado, no hubo agua en numerosos vecindarios de Damasco y los residentes de la capital se vieron forzados a comprar agua en el mercado negro. La severa falta de lluvia durante este invierno ha incrementado el problema.


Afganistán

La falta de lluvia ha llevado a Afganistán a las peores condiciones de sequía de los últimos 10 años. El USDA estima que la producción de trigo de 2008/2009 en Afganistán será de 1,5 millones de toneladas, un 60% menos que el año pasado. Afganistán produce normalmente entre 3,5 y 4 millones de toneladas de trigo por año.


Otros países de Oriente Próximo y Asia Central que sufren de sequía en 2009 son: los territorios palestinos, el Líbano, Israel, Bangladesh, Myanmar, India, Tayikistán, Turkmenistán, Tailandia, Nepal, Pakistán, Turquía, Kirguistán, Uzbekistán, Chipre e Irán.

Así pues vemos como todos los países de este territorio están viendo reducida su producción cerealística debido a la reducción de las precipitaciones.

NORTEAMÉRICA

Las sequías también ocurren a lo largo de América del Norte y en cualquier año, por lo menos una región, experimenta condiciones de sequía. La mayor sequía del siglo XX, en términos de duración y de extensión espacial se considera que fue la llamada Dust Bowl de los años 30, que duró hasta 7 años en algunas áreas de las Grandes Planicies.

La sequía de tres años de finales de los años 80 (1987 - 1989) cubrió el 36% de los Estados Unidos en su momento de auge. Comparándola con la sequía de Dust Bowl, que cubrió 70% durante su peor año, esta no parece significativa. Sin embargo la sequía de los 80 fue no sólo la más costosa en la historia de los Estados Unidos, sino también el desastre natural de cualquier tipo más costoso que afectara al país. Si antes de 1970 un 15% de la superficie terrestre sufría sequía en algún momento, hoy la proporción alcanza ya un 30% y seguirá aumentando si no tomamos medidas.
En Junio de 2008, se produjeron periodos de sequía extrema en zonas de Estados Unidos y México como a continuación se detallan:

México

Durante la segunda y tercera semana de junio de 2008, las altas temperaturas de hasta 40°C que se presentaron sobre el occidente de México, así como la escasez de precipitaciones, favoreció el incremento de la sequía extrema a sequía excepcional, sobre el Centro y Sur de Durango.
La mayor parte de la Península de Baja California se encontró afectada por una sequía moderada a excepción de dos territorios con sequía severa ubicadas sobre el Norte y Centro de Baja California Sur.
Esto propició que el terreno estuviera muy seco, así como la propia masa forestal, lo que le inducía con un mayor riesgo a los incendios. Así pues, la agencia oficial CONAFOR (Comisión Nacional Forestal), reportó que durante el periodo del 30 de mayo al 26 de junio de 2008 se presentaron 627 incendios forestales, afectando un total de 29.235 hectáreas, el área afectada correspondió a pastos, arbustos, matorrales y áreas arboladas…


Estados Unidos

En Junio de 2008, correspondiendo también con las importantes sequías de su vecino México, las condiciones secas y las altas temperaturas ocasionaron la expansión de las condiciones de sequía en toda la región del sur, siendo las regiones más afectadas, el sur de Texas y el área central alrededor del oeste de Oklahoma. En este lugar ya se tienen lugares específicos en donde la sequía ha tenido fuertes impactos. Los impactos incluyen, incendios forestales y un riesgo cada vez mayor de tormentas de arena. En el Condado Cimarrón, (Oklahoma), la cosecha de trigo simplemente no existió este año, los pastizales estaban prácticamente muertos y se percibió erosión del terreno, según los lugareños, de la misma forma en que ocurría en los días del “tazón del polvo”.
De la misma forma, las condiciones secas aumentan el potencial de incendios forestales en el oeste de los EE.UU.
En definitiva, Junio de 2008 fue excepcionalmente seco en algunas regiones del oeste y parte del sureste de Estados Unidos. California tuvo el cuarto junio más seco de su historia y el período Marzo-Junio más seco de los registros que se tienen desde 1895.
Junio de 2008 fue también el octavo año más seco para Carolina del norte y el noveno para Carolina del sur, el décimo para Tennessee y el undécimo para Georgia. El período Julio 2007-junio 2008 se clasificó como el tercero más seco registrado en Carolina del norte. El sur de Texas experimentó el período Octubre-Junio más seco en 114 años de registros.

Las estadísticas dicen que alrededor de un 59% del sureste está en clasificación de sequía de moderada a excepcional y el 35% del oeste entre moderada y extrema6.

Los datos presentados por los expertos en el «Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía» demuestran que, entre 1991 y 2000, sólo las sequías fueron responsables de más de 280.000 muertes, y representan el 11% del total de desastres relacionados con el agua.

OCEANIA

Australia

Australia ha estado sufriendo una sequía duradera y grave desde 2004, y el 41% de la agricultura australiana sigue padeciendo la peor sequía en 117 años de mediciones meteorológicas. La sequía ha sido tan fuerte que los ríos dejaron de fluir, los lagos se volvieron tóxicos, y los agricultores abandonaron sus tierras.


El importante río Murray dejó de fluir en su punto terminal y su desembocadura se ha cerrado.
Los lagos inferiores de Australia se están evaporando, y ahora están a un metro bajo el nivel del mar. Si estos lagos se siguen evaporando, el suelo y el sistema de lodo bajo el agua, van a quedar expuestos al aire. El lodo entonces se acidificará, liberando ácido sulfúrico y toda una gama de metales pesados. La única opción del gobierno australiano para impedirlo es permitir que entre agua de mar, creando un mar muerto, o rezar por lluvia.

Hemos podido observar a lo largo y ancho de todos los continentes y prácticamente todas las regiones del planeta como la falta de agua y toda su problemática que conlleva es una realidad, pues a la vista queda, el gran número de sequías que afectan a la población mundial, ya sea desde Australia acabando en Estados Unidos, o empezando en Argentina y acabando en China.
También vemos la grandísima cantidad de problemas que conlleva la falta de agua en un territorio, que a continuación trataremos de analizar más exhaustivamente.

3.3 El futuro y la mayor escasez de agua

A continuación vamos a tratar el aspecto futuro de los territorios con peores situaciones hídricas del mundo. Estas cifras, que ya son indicio de un serio problema, están prontas a hacer explosión. En una proyección futura, en 2025 más de 2.800 millones de personas vivirán en 46 países en las que habrá escasez de agua, según proyecciones basadas en las proyecciones medias de población recientemente revisadas de la Organización de las Naciones Unidas.

De estos 46 países, 40 están en el Cercano Oriente y Norte de África o en el África subsahariana. Las proyecciones indican que en los próximos veinte años, el aumento de la población, llevará a que todo el Próximo Oriente experimente escasez de agua. Hacia el 2050 el número de países con escasez de agua ascenderá a 54, y la población conjunta a
El Próximo Oriente y Norte de África. Unos veinte países del Próximo Oriente y Norte de África enfrentan las peores perspectivas hídricas. El Próximo Oriente es la región del mundo con más escasez de agua. La región ha estado extrayendo de los ríos y acuíferos más agua de la que se repone. Actualmente, por ejemplo, Jordania y el Yemen extraen anualmente de los acuíferos subterráneos un 30% más de agua de la que se repone.

Arabia Saudí presenta uno de los peores casos del mundo de uso del agua. Este país extremadamente árido debe ahora explotar los acuíferos fósiles subterráneos para satisfacer las tres cuartas partes de sus necesidades de agua. Los acuíferos fósiles de Arabia Saudita han estado perdiendo, término medio, 5.200 millones de metros cúbicos de agua por año.
Cuatro países del golfo Pérsico como son Bahrain, Kuwait, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, tienen tan poca agua dulce disponible, que recurren a la desalación, el paso del agua de mar a agua dulce. Sin la desalación, los estados del golfo Pérsico no podrían mantener una población ni siquiera aproximada a la que tienen ahora. La población del emirato de Dubai, por ejemplo, depende por completo de la desalación del agua de mar del golfo. Este país no tiene prácticamente nada de agua dulce. La desalación, por otra parte, es demasiado cara y no es práctica para la mayoría de los países con escasez de agua pero para estos estados y emiratos tan poderosamente económicos no es un problema.

En el África subsahariana, gran parte de países encaran serias limitaciones hídricas.
Aproximadamente unos doscientos millones de personas viven en los países africanos con
tensión hídrica. En 2025, vivirán en países africanos con escasez de agua unos 230 millones de personas. Otros 460 millones estarán en países africanos con tensión hídrica.
Si analizamos la disponibilidad de agua por habitante por países, vemos como la tendencia es a la reducción de esa disponibilidad de agua en prácticamente todos los países del mundo, debido esencialmente al aumento del número de la población.

Si analizamos los países con mayor disponibilidad de agua per capita del mundo:

Países Metros cúbicos/hab./año

Níger 3552
Uganda 3352
Ghana 3068
Togo 2938
Burkina Faso 2672

Por el contrario los países con menor disponibilidad de agua son los siguientes:

Países Metros cúbicos/hab./año

Malta 82
Qatar 91
Kuwait 95
Libia 111
Bahrain 161
Barbados 192
Arabia Saudí 249

Vemos como los países del Golfo Pérsico son los más afectados, debido a la escasez de precipitaciones y a la fortísima evaporación.

Países Metros cúbicos/hab./año en 2025

Uganda 1.467
Ghana 1.464
Níger 1.452
Togo 1.367
Burkina Faso 1.194

Debido al aumento de la población sobre todo en países africanos y de Próximo Oriente la disponibilidad de agua en estos lugares es donde se va a ver más reducida. Así en la siguiente tabla se muestran los países donde más va a bajar la disponibilidad de agua por habitante:

Se puede apreciar como todos los países de la tabla duplicaran cuanto menos su población en el 2025, de ahí que la reducción de la disponibilidad de agua será notable.
Por el contrario los países que verán menos incrementada su población, en las que prácticamente la población se mantendrá, la reservas bajaran mínimamente.

Así pues si elaboramos unas tablas con los países con mayor disponibilidad de agua por habitante y los que menos la situación sería la siguiente
Apreciamos como respecto a la actualidad los países se mantienen pero desciende drásticamente la disponibilidad de agua, reduciéndose alrededor de los 3.500 m3 de la actualidad como media de estos países, a aproximadamente unos 1.400-1300 m3.

Países Metros cúbicos/hab./año en 2025
Libia 47
Kuwait 55
Qatar 64
Malta 71
Bahrain 104
Arabia Saudí 107
Yemen 131


Observamos pues como los países norte-africanos y los de Oriente Próximo, sobre todo los del Golfo Pérsico, encabezando la lista Libia que vera reducida su cifra a la de tan solo 47 metros cúbicos por persona.


4. IMPACTOS DE LA SEQUIA

A continuación analizaremos las consecuencias en todos sus ámbitos de las sequías:
Entre los mayores desastres naturales, las sequías son especiales en cuanto al periodo de tiempo que existe entre las primeras señales que indican que se está desarrollando una sequía y el momento en el cual la población empieza a sentir un impacto notable en el área afectada. La duración de dicho "periodo” varía enormemente entre las sociedades.

En muchas sociedades el “periodo de aviso” puede ser de varios meses, mientras que en otras, tal vez, sólo sea de unas pocas semanas. Cualquiera que sea el “periodo de aviso”, este tiempo permite preparar unas respuestas para mitigar los impactos de la sequía antes de que estos sean demasiado importantes.
Las sequías, prácticamente siempre producen un impacto directo en la producción de alimentos y en la economía en general. El impacto en una población particular está relacionado con la gravedad y la naturaleza de la sequía, pero igualmente, y a veces mucho más importante, con la naturaleza de la economía y la sociedad del área afectada.

Los efectos de la sequía pueden ser sentidos a corto y a largo plazo, afectando no sólo las actividades productivas del campo, como la agricultura y la ganadería, sino también a actividades industriales básicas y al bienestar y la salud de los habitantes de las comunidades rurales y urbanas.
Los efectos de la sequía están relacionados principalmente con la falta de agua, los cuales se ven agravados por otros factores que cuando ocurren asociados con la escasez de humedad hacen más crítica la situación.

Entre otros se encuentran los siguientes: altas o bajas temperaturas, vientos huracanados... También es común sobre todo en zonas semiáridas, que después de períodos secos, se presenten lluvias torrenciales que, ante la degradación de la cubierta vegetal y el descuido y deterioro de los suelos, causen catástrofes que indirectamente pudieran ser atribuidas a la sequía

4.1 IMPACTOS ECONOMICOS

Muchos impactos económicos ocurren en la agricultura y sectores relacionados, a causa de la confianza de estos sectores en los suministros de agua superficiales y subterráneos. Además de pérdidas en rendimientos en la producción de cultivos y ganadería, la sequía está asociada con plagas de insectos, enfermedades de plantas y la erosión ejercida por el viento.
Los precios de los alimentos, la energía, y otros productos se incrementan, conforme los suministros se reducen. El suministro reducido de agua también imposibilita la navegabilidad de ríos y conlleva al incremento de costos de transporte, ya que los productos deben ser transportados por medios alternativos.

La producción hidroeléctrica puede también verse significativamente afectada. Así pues vemos como es un
ciclo que se repite.
Por ejemplo, las pérdidas debidas a la sequía en los Estados Unidos son de entre seis y ocho billones cada año normalmente. Su punto álgido fue de 39 billones de dólares estadounidenses en la sequía de 1987 a 1989, que fue el desastre natural más costoso en la historia de los Estados Unidos, después del causado por el paso del huracán Katrina en el verano de 2005. Podemos resumir los efectos económicos de la sequía en los siguientes:

1. Costes y pérdidas agrícolas

Los aspectos más importantes son las pérdidas de las cosechas anuales, el daño a la calidad de éstas, pérdida de ingresos para los agricultores debido a la reducción de las cosechas, productividad reducida de las tierras de cultivo (debido a la erosión del viento, a la pérdida de materia orgánica, ...), plagas de insectos que hacen que enfermen las plantas, daño de la fauna salvaje, incremento en los costes de irrigación, costes del desarrollo de los recursos hídricos nuevos o suplementarios…

2. Costes y pérdidas de los ganaderos

Los factores más importantes son la productividad reducida de las dehesas, disminución de la producción de leche, reducción forzada del ganado, la limitación o cierre de las tierras públicas para el pastoreo, coste elevado o no disponibilidad de agua para la ganadería, el coste del desarrollo de los recursos hídricos nuevos, el coste elevado o no disponibilidad de comida para el ganado, el aumento de los costes del transporte de los alimentos, tasas elevadas de mortalidad del ganado, interrupción de los ciclos de reproducción, disminución del peso del ganado, aumento de la depredación.

3. Pérdida de la producción de madera

Lo más significativo son los incendios forestales, pues la vegetación está más seca y arden con más facilidad, las diversas enfermedades de los árboles ocasionadas por plagas de insectos, la disminución de la productividad forestal, la pérdida directa de árboles, especialmente los más jóvenes…

4. Efectos económicos generales

Lo mas destacado es la disminución del precio de las tierras, las pérdida de las industrias directamente relacionadas con la producción agrícola, el desempleo por disminución de la producción debido a la sequía, la tensión sobre las instituciones financieras, la pérdida de ingresos de los gobiernos, la reducción del desarrollo económico, la pérdida de la población rural…

5. Efectos relacionados con la energía

El aumento de la demanda de energía y la bajada del suministro debido a las restricciones de energía relacionadas con la sequía, los mayores costes asociados a la sustitución por combustibles más caros…

6. Suministradores de agua
El coste del transporte de agua, el coste del desarrollo de recursos hídricos suplementarios o nuevos.

7. Disminución de la producción de alimentos/suministro de alimentos interrumpido
El aumento en los precios de los alimentos, la mayor importación de alimentos con lo que implicaría mayores costes.

4.2 IMPACTOS AMBIENTALES

Las pérdidas ambientales son el resultado de daños a las especies de plantas y animales, al hábitat silvestre, y a la calidad del aire y agua, incendios de los bosques, degradación de la calidad del paisaje, pérdida de biodiversidad y erosión del suelo…

Una sequía extensa puede conducir a la desertificación, a incendios forestales… a corto plazo y a la degradación general de la calidad del suelo. Algunas veces los efectos son de corta duración, restableciéndose las condiciones normales de forma rápida cuando finaliza la sequía, pero otros impactos ambientales persisten durante más tiempo o pueden convertirse en permanentes y nunca más volver a la situación anterior.

Entre los impactos ambientales que podemos destacar se encuentran los siguientes:

1. Daño a las especies animales

Los hechos más revelante son la reducción y degradación del hábitat de la fauna y de los peces, la falta de alimentos y de agua de bebida para ellos que propicia una mayor mortalidad de los animales ya que estos buscan comida y los productores son menos tolerantes a la intrusión de otros, las enfermedades, migración y concentración de la fauna, todo esto lleva a una pérdida de biodiversidad.

2. Efectos hidrológicos

Destacan los bajos niveles de agua en reservas, lagos y charcas, el flujo reducido de los manantiales, así pues las corrientes disminuyen, las pérdida de tierras húmedas, también lo hacen, el impacto en los estuarios (cambios en los niveles de salinidad), la disminución de las aguas subterráneas, el efecto en la calidad de las aguas.

4.3 IMPACTOS SOCIALES

Los impactos sociales engloban a diversos aspectos como la seguridad pública, la salud, conflictos entre los usuarios de recursos hídricos, una calidad de vida reducida… Muchos de los impactos identificados como económicos y ambientales pueden tener también componentes sociales. La migración de población es un problema significativo en muchos países, a menudo estimulada por un suministro mayor de alimentos y de agua.

Destacamos y detallamos sintéticamente los siguientes impactos sociales:

1. Problemas de salud

Durante una sequía, se puede observar un incremento de la desnutrición, de las enfermedades cardiovasculares, alergias e infecciones respiratorias, estas últimas se deben al incremento de contaminación del aire por el polvo procedente de una mayor erosión eólica. Todo ello conlleva consigo el aumento del número de muertes.

2. Aumentan los conflictos

Entre los que destacan los conflictos entre los usuarios de los recursos hídricos, los conflictos políticos, conflictos sociales…

3. Disminuye la calidad de vida y cambia el estilo de vida

El incremento en general de la pobreza conlleva la migración de la población, también la pérdida de valores estéticos, y por último la disminución o modificación de las actividades.

5. MITIGACIÓN DE LAS SEQUIAS

5.1 ¿Qué puede hacerse?

Para muchos países con escasez de agua y rápido crecimiento demográfico, quizá ya sea demasiado tarde para evitar una verdadera crisis hídrica. Muchos de estos países pueden evitar la crisis si aplican en brevedad políticas y estrategias acertadas.
Para evitar que en un futuro se produzca una catástrofe, también es relevante actuar ahora mismo y desacelerar el crecimiento de la población a fin de contener el aumento de la demanda de agua dulce. Estas medidas también pueden ayudar a que el crecimiento de la población se vaya frenando y llegue a niveles sostenibles en relación con el suministro de agua dulce.

Las iniciativas de origen local muestran que el agua puede aprovecharse mucho más eficientemente. Cuando las comunidades aprovechan eficientemente los recursos de agua dulce, también aprovechan mejor otros recursos naturales, mejoran el saneamiento, reducen las enfermedades... A nivel nacional, especialmente en las regiones con escasez de agua y alta densidad de población, la adopción de una perspectiva de ordenación de una vertiente o cuenca hidrográfica es una alternativa necesaria frente a políticas no coordinadas de ordenación de las aguas por jurisdicciones distintas. En el plano internacional, los países que comparten cuencas hidrográficas pueden adaptar políticas factibles para ordenar más equitativamente los recursos hídricos. Las organizaciones de desarrollo deberán ocuparse más de asegurar el suministro y gestión de los recursos de agua dulce y de proporcionar saneamiento como parte de los programas de desarrollo y salud pública.

Se considera que, mundialmente, se dispone de 12.500 a 14.000 millones de metros cúbicos de agua por año para uso humano. Esto representa unos 9.000 metros cúbicos por persona por año, según se estimó en 1989. Se proyecta que en el año 2025 la disponibilidad global de agua dulce per cápita descenderá a 5.100 metros cúbicos por persona, al sumarse otros 2.000 millones de habitantes a la población del mundo. Aun entonces esta cantidad sería suficiente para satisfacer las necesidades humanas si el agua estuviera distribuida por igual entre todos los habitantes del mundo.

Los efectos de la sequía influyen además de en la agricultura y en la producción agrícola también en todos los organismos vivos, incluyendo las especies domésticas y silvestres de plantas y animales, y en los seres humanos. Esto significa que los daños se pueden producir, no sólo en los campos cultivados, sino también en los no cultivados, en zonas naturales protegidas…

Como consecuencia existe una necesidad mundial de hallar los medios y las medidas a tomar para luchar contra los efectos dañinos de la sequía.
Sin duda, en la mayoría de los países en los que la sequía es un hecho, se han utilizado muchos métodos y medidas para defenderse pero, después de haber estudiado estas medidas, se puede afirmar que, en la mayoría de los casos, o no han sido bien realizadas o no han estado bien consolidadas.

Es un hecho comprobable que la sociedad, por lo general, se encuentra mal informada y poco preparada para afrontar una situación de sequía. El público y los responsables de la toma de decisiones tienden a ocuparse preferentemente de los problemas cotidianos y de los que más les presionan, ocupándose muy poco de problemas ambientales, como el cambio climático, desertificación, pérdida de biodiversidad, o los causados por la sequía, que suelen contemplarse de manera muy superficial, hasta que suceden de nuevo y, entonces, atraen la atención de todo el mundo.

Una vez erradicada o mitigada la sequía es frecuente que se olvide con rapidez y que se vea como algo poco probable que vuelva a ocurrir, pues es un hecho muy común entre la población que estos fenómenos muy puntuales no vuelvan a ocurrir, pero es bien sabido que tarde o temprano ocurren. De hecho, el comportamiento de la población esta influido, no sólo por los hechos, sino también por los sentimientos y las creencias, como en numerosísimos lugares de Sudamérica, el continente africano u Oceanía. Siempre se piensa que la próxima sequía (como cualquier otro desastre o peligro natural) no será tan grave como la anterior, actitud que es también común entre los agricultores y que, por desgracia, tienden a imitar los responsables de la planificación y de la toma de decisiones.
Para poder evaluar, estudiar y por tanto tomar medidas y decisiones se deben tomar los siguientes pasos:

Así pues los componentes de un plan de preparación y mitigación de la sequías son los siguientes:
Valoración y previsión de los fenómenos de sequía
Una de las acciones preventivas más importantes es la predicción y todos los métodos para despertar y concienciar a la población y darle una información tan amplia como sea posible, utilizando todos los medios de divulgación (periódicos, Internet, televisión…)
Debería establecerse un servicio continuo de previsión de sequías en aquellos países afectados, lo que podría ayudar a los agricultores, a los especialistas en la gestión del agua y a cualquier persona interesada en alcanzar una mejor preparación para afrontar los efectos de la sequía. Por tanto la población debería estar muchísimo más información.
Métodos preventivos

Los métodos de prevención se pueden clasificar en tres grupos:

A) Medidas orientadas a la oferta:

Las formas más importantes de aliviar los problemas de las sequías consisten en utilizar con mayor eficiencia, las reservas existentes, el desarrollo de nuevas fuentes de suministro y el uso de prácticas complejas, o no convencionales, para incrementar los recursos a suministrar.
Entre las medidas generales de gestión del agua para hacer un mejor uso de los recursos hídricos existentes se encuentra la utilización de embalses subterráneos y los trasvases o intercambios de agua entre cuencas, o dentro de una misma cuenca.
En este terreno, lo mejor es, entre otras prácticas, revestir o impermeabilizar los canales, controlar la vegetación acuática, para reducir el consumo de agua, conservar el suelo para aumentar su capacidad de infiltración y sus rendimientos culturales, reducir la evaporación mediante una gestión de la escorrentía, aplicar prácticas de riego que ahorren agua, etc.

B) Medidas orientadas hacia la demanda:

El objetivo de las medidas orientadas hacia la demanda, para el control de la sequía, es hacer que los recursos existentes inadecuados, cualquiera que sea su cantidad, sirvan a los usuarios de la manera más eficaz posible.
Los métodos más importantes de este tipo de medidas son entre otros la modificación de la demanda a nivel de explotación, la reducción al mínimo de las pérdidas por escorrentía, drenaje y evaporación, el análisis de las experiencias extraídas de otras sequías anteriores…

C) Medidas para minimizar los impactos de la sequía:

También existen métodos para minimizar los impactos de la sequía, que se utilizan ampliamente, como son el anticiparse a que se produzca, empleando las predicciones y el análisis de datos, investigando la frecuencia y la duración de las sequías en el pasado, y realizando pronósticos y alertando al público para que la sociedad esté mejor preparada frente a tales fenómenos como anteriormente comentábamos, lo que da como resultado acciones, conscientes y sistemáticas, que pueden ayudar a aliviar sus consecuencias.

Los instrumentos para reducir los daños son también importantes a la hora de mitigar posibles sequías. Existen varios métodos prácticos, principalmente desarrollados para la agricultura, que ayudan a reducir los daños potenciales de una sequía prolongada tales como el cambio y la elección óptima del uso de la tierra, la modificación de la rotación de cultivos, la selección lógica de las variedades de plantas, o los cambios en las técnicas agrícolas utilizadas.

Organización y coordinación

Dado que la sequía es un fenómeno muy complejo, la lucha contra sus impactos necesita una buena organización y una coordinación muy seria entre las partes involucradas. La formulación de una estrategia nacional para la sequía requiere una labor multidisciplinar entre los diferentes especialistas, que no puede ser eficaz sin una buena coordinación.
La mayoría de los especialistas son conscientes de que se debería establecer una Comisión Nacional para la Sequía para la ejecución de la propia estrategia nacional. Esta Comisión podría actuar como un instrumento para la información y recomendación de un comité de valoración de los impactos, y evaluar los programas regionales y estatales disponibles para ayudar a los productores agrarios, a los municipios, durante el periodo de emergencia.
La Comisión Nacional para la Sequía debería también incluir a los representantes más relevantes de los organismos competentes reconociendo la naturaleza multidisciplinar de la sequía, sus diversos impactos y la importancia, tanto del componente de la valoración, como del de la respuesta, en cualquier plan o estrategia global, y cómo éstos deberían estar integrados en los objetivos de desarrollo a largo plazo.

A continuación a grandes rasgos y de forma muy sintética veremos las posibles medidas estratégicas o preventivas.

Así pues las medidas para afrontar las sequías hidrológicas se pueden agrupar en medidas estratégicas o preventivas, de aplicación principalmente en situaciones de evidente sequía (estados de alerta y emergencia).
Las medidas estratégicas pertenecen al ámbito de la planificación hidrológica y tienen como objetivo el refuerzo estructural del sistema para aumentar su capacidad de respuesta ante la presentación de situaciones de sequía.

En grandes líneas estas medidas estratégicas se pueden agrupar en:

Medidas para el fortalecimiento de la oferta de agua con actuaciones infraestructurales (presas de regulación, de captación, plantas de desalación, etc.) o medidas en el sistema de gestión (uso conjunto, intercambio de derechos, mantenimiento de reservas, etc).
Así pues las presas se construyen con la finalidad de la regulación de los recursos hídricos, y así poder cubrir parte de las demandas de agua. El objetivo de los embalses, a nivel mundial, es el siguiente:

Actividades Porcentaje (%)

Regadío 38
Producción hidroeléctrica 18
Abastecimiento de agua 14
Control de avenidas 14
Actividades recreativas 8
Navegación y pesquerías 3
Otros 5

Es tal la cantidad de embalses que se construyen que poco antes de la apertura de la presa más grande del mundo, la de las tres gargantas en China, eran 35 los embalses que contaban con una capacidad superior a 35 kilómetros cúbicos de agua,
Si contamos los embalses superiores a una capacidad de 3 kilómetros cúbicos la cifra se eleva hasta 50.000 grandes embalses en el mundo. Además, se evalúa que existen más de un millón de pequeñas presas, con lo que si sumamos la capacidad de todos los embalses del mundo, la capacidad embalsada es de 7.000 kilómetros cúbicos de agua7.

• Medidas para la racionalización de la demanda de agua (mejora y modernización de infraestructuras y sistemas de aplicación del agua, fomento del ahorro, reutilización y reciclaje, etc.).

• Medidas de conservación y protección del recurso y de los ecosistemas acuáticos.
Las medidas tácticas y de emergencia son básicamente de aplicación básicamente en situación de sequía y son las medidas para conseguir del modo más eficaz posible los objetivos.

A continuación se comentan una serie de medidas que pueden a contribuir a ahorrar hasta un 50% del agua:

- Sistemas de separación de aguas grises: Las aguas se recuperan de lavadoras, duchas…, entonces esos sistemas filtran el agua para que pueden ser utilizada por las cisternas. Son aguas a medio uso.

- La normativa europea limita la capacidad de las cisternas a 9 litros, aunque varios importantes fabricantes han lanzado modelos de 6 litros volúmenes.

- Duchas de alta eficiencia. Aumentan la velocidad del chorro con un reducido caudal de entrada. Además del ahorro del agua, se corrigen problemas de derroche de agua.

- Economizadores o personalizadotes para los grifos. Estos dispositivos se adaptan a los grifos, duchas… y permite ahorrar un 40% de agua que se consume, sin perder las prestaciones.

- Duchas fijas. Especialmente para piscinas, balnearios, gimnasios. Combinados con pulsadores de tiempo forman un equipo infalible en uso eficiente del agua caliente y fría.


Teniendo en cuenta que la agricultura, según la OMS consume un 68% del agua disponible, como anteriormente vimos, es fundamental hacer una gestión y manejo del agua con la mayor eficiencia posible.
El regadío debe disponer de infraestructuras que deben ser renovadas conforme el mal estado lo requieran.

Las siguientes medidas para lograr un uso eficiente del agua en la agricultura son:

-Elegir el sistema de riego más eficiente y adecuado para satisfacer las necesidades del cultivo. Por ejemplo los sistemas de riego por goteo o por aspersión consumen mucha menos agua que el riego “a manta”.

-Ajustar las dosis de riego a las necesidades reales del cultivo en cada momento.
Elegir el momento de riego para evitar la evaporación del agua. Es preferible efectuar el riego a primera hora de la mañana o a última de la tarde (incluso por la noche).

-Permitir la recarga de los acuíferos en las zonas en que éstos estén sobreexplotados mediante la alternancia de los cultivos de regadío tradicionales con cultivos de secano o de demanda reducida de agua.

-Procurar utilizar cultivos adaptados a las condiciones climáticas de cada territorio.


DESALADORAS Y DESALOBRADORAS

La desalación representa una solución parcial a la falta de agua ya que las plantas desaladoras no dejan de ser más que fábricas de agua, cuando otras soluciones no sean ya posibles ya que los caudales sirven exclusivamente para abastecimiento humano.
Durante el proceso de desalación se producen volúmenes importantes de agua de rechazo de elevada salinidad y con abundante contenido en productos aditivos empleados en la desalación.

Son desalobradoras las desaladoras de aguas subterráneas. Las plantas desalobradoras cuentan con la ventaja de que el agua se trata el doble de rápido que la desalada y cuesta un 30% menos.

Por ejemplo la Confederación Hidrográfica del Segura estudia la posibilidad de instalar desalobradoras en Águilas, Mazarrón, Mar Menor y Alicante para aprovechar los 94 Hm3 de agua salada que poseen los acuíferos subterráneos de la cuenca.


CONCLUSIONES

Las conclusiones más importantes a las que conduce este trabajo, es que el problema de la escasez de agua en el mundo es real, que no hay nada inventado, y que hay zonas del planeta donde la situación es crítica y se agravará en los próximos años. Esto podría llevar consigo conflictos por el agua, pues hay autores, que señalan al agua como el causante de la mayoría de las guerras del s. XXI. Además por si esto no fuera poco, mucho de los países con pero situación actual y peores presagios, muchos países del Próximo Oriente (Golfo Pérsico), están inmersos en plenos conflictos armados a lo que habrá que sumarle la gravísima situación de estrés hídrico que padecerán. Así pues sin agua, la vida es inviable y se necesita de ella para seguir en este mundo, de ahí su vital importancia.

La pregunta que cabe plantearse es la siguiente: ¿Está abocada esta sociedad en la que vivimos, hacia el civismo, la ética, la búsqueda de soluciones o más bien al pasotismo, a la decadencia, hacia el fin de sus días?

La humanidad esta necesitada, o más bien “obligada”, a buscar alternativas, soluciones, hechos, acciones… que ayuden a que este problema no se vea encrudecido en los próximos años y no se salga de contexto, pues ya se ve que en esta sociedad en la que vivimos, basta “una sola gota que colme el vaso”, un mínimo, minúsculo para que estalle un conflicto, y este del agua perfectamente podría serlo.
Bajo mi punta de vista la sociedad, y mucho más el poder, los gobernantes, deberían o deberíamos de estar mucho mas instruidos en este tema, que tomaran o tomáramos conciencia de lo realmente importante que es el agua en la vida, para que así resultase mucho más sencillo idear soluciones.
En definitiva, este aspecto, junto a otros como anteriormente veíamos (cambio climático, pérdida de biodiversidad…), que en definitiva están todos interrelacionados, serán los problemas con los que tendrán o tendremos que convivir y enfrentarnos a lo largo del s. XXI.


BIBLIOGRAFIA


BERGA CASAFONT, L. “Forma y función en presas y embalses”. Dialnet.. Nº81.2008. pp 80-85

POLO BRAVO, C. “Agua, situación actual a niveles mundial y nacional”. Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann. 2007

GONZALEZ GARCIA J.A, ENRIQUE GARCIA C. “El agua en Melilla, disponibilidad, usos y gestión. Facultad de educación y humanidades”. Universidad de Granada. 2009

Monitor de sequía de America del Norte, Junio 2008. www.ncdc.noaa.gov/nadm.html.

Información básica sobre sequías. Ministerio de Medio Ambiente. http://www.mma.es/portal/secciones/acm/aguas_continent_zonas_asoc/ons/obras_ons/index.htm

SCHERER, C. “La sequía como fenómeno perjudicial: conceptos y definiciones”. Organización meteorológica mundial”

La directiva de nitratos: problemas y soluciones. www.miliarium.com/monografías/sequia/Uso_Eficiente.html

GIORDAN, A. y SOUCHON, C. “Participación comunitaria en los problemas del agua”. 1995

MARTINEZ RODRIGUEZ R. “La problemática global del agua”. 2

9 comentarios:

  1. Deverian poner en su pagina en que partes del mundo las sequias han causado gran numero de muertes.
    =D
    Adios

    ResponderEliminar
  2. a mi me ha gustado mucho, pero alomejor.es demasiado.....
    PERO...
    ¡BRAVO!!

    ResponderEliminar
  3. Gran Trabajo,
    Felicitaciones, entrega un panorama claro de los distinos aspectos que involucra este tema

    ResponderEliminar
  4. Muy bien me parece que debemos hacer conciencia todos para no dejar a nuestro planeta sin recursos naturales
    atte:RICHARD VARAS

    ResponderEliminar
  5. Pienso que es un excelente trabajo con el cual nos permite tener una idea clara y precisa acerca de lo que es la sequía y cuales son sus consecuencias.

    Att. Melissa Ramón.

    ResponderEliminar
  6. me parece que es un excelente trabajo con el cual se ha podido adquirir conocimientos claros de lo que se trata la sequía, sobre lo que comprende y sus consecuencias.

    Att. Melissa Ramón.

    ResponderEliminar
  7. Me parece que es un trabajo completo, donde podemos aprender mucho sobre la sequia en el mundo. Y tomar conciencia sobre sus efectos.

    Att. David Pardo.

    ResponderEliminar
  8. Me parece que es un excelente trabajo donde podemos ver las consecuencias que tendremos en el futuro y tomar conciencia de los actos que estamos haciendo en el presente.=D.

    Att. Karen Sanchez.

    ResponderEliminar